Son altas horas de la noche y es impresionante el frió que hace, creo que encenderé un cigarro para disfrutar de esta caminata nocturna; La luna ilumina el pavimento levemente, los árboles se mueven lentamente debido a la suave corriente de aire que recorre la ciudad.
Tengo tantas cosas en la cabeza, mis hijos en su primer día de colegio, mi esposa recibiendo el titulo de doctora que tanto le costó lograr, nuestro primer hogar, nuestro primer beso, el primer te amo; Son tantos recuerdos. Podría durar una eternidad con ellos.
Sigo caminando y una sonrisa se dibuja en mi cara al ver que ella me espera un poco más adelante. Le saludo con un fuerte abrazo y un beso, le miro a los ojos y ella pregunta desconcertada:
-¿Por qué venias riendo?
-Solo estaba recordando aquellos días cuando aún estábamos vivos.
Respondió él mientras se desvanecian en la oscuridad de la noche.



